¿Está de acuerdo con la Biblia desear el espíritu de una persona que ha fallecido o que está viva?
Lo primero que necesitamos comprender es lo qué significa lo que queremos, o que se está diciendo. ¿Qué implica la expresión «te doy de mi espíritu»?
La respuesta rápida es que realmente es imposible que alguien te dé su espíritu o el espíritu de una persona que ha muerto. No se encuentra en el poder de nadie la facultad de dar su espíritu a otros.
Aunque Eliseo pedía a Elías una doble porción del espíritu, él claramente no dice: «Yo te lo voy a dar». Elías reconoce que esa autoridad le pertenece a Dios. Pero lo que está pidiendo Eliseo no es el espíritu humano de Elías.
Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.
— 2 Reyes 2:9
La doble porción: una herencia profética
Si llevamos este verso al significado moderno y no a un contexto bíblico, vamos a emplear mal lo que allí se está diciendo. Eliseo, lo que está solicitando constituye un principio de herencia conocido en aquel entonces: la doble porción de la bendición del Padre según Deuteronomio 21:17.
Eliseo no está pidiendo una doble porción de un espíritu humano. Es más bien un reconocimiento en el ministerio profético. No hay ni siquiera una doble porción del Espíritu de Dios. ¿Por qué no? Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. (Juan 3:34)
Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida.
— Juan 3:34
No se trata de un pedazo del espíritu humano o un poquito del Espíritu Santo. Esto se pudiera entender mucho mejor si lo vemos como capacidad. Cristo tenía toda la capacidad del poder del Espíritu Santo; no le fue otorgado por medida. Lo que estaba pidiendo Eliseo es esa herencia profética, es la capacidad en doble medida que tenía Elías para obrar en su ministerio.
Sería imposible negar que hay hombres a los que Dios les ha dado una gracia, un don; poseen algo maravilloso de parte de Dios. Ahora bien, no se debe pedir el espíritu de Katy Kulman, Yiye Ávila, ni de otros grandes hombres de Dios que ya han muerto o que todavía están vivos. Sin embargo, se puede desear la capacidad que Dios le ha otorgado en el ministerio de ellos.
Cuando era niño, vi una práctica en la santería o en el lugar donde se hacía brujería. Un día, a una persona la presentaron como «el caballo» porque tenía un espíritu que la poseía. Ese era el lenguaje que escuchaba de que un espíritu poseía a alguien, pero eso no es lo que el contexto bíblico está hablando. Es más bien la capacidad que esos hombres de Dios tenían para obrar en el Espíritu Santo.
Moisés y los setenta ancianos
Con esto en mente, podemos entender lo que Dios le estaba diciendo a Moisés cuando dijo que iba a poner del espíritu que está en Moisés en 70 varones de Israel.
Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo. Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo.
— Números 11:16–17
Dios no dividió el espíritu de Moisés en setenta partes, pero sí la carga, la responsabilidad. De eso trata el verso; es fácil decirle a un pastor que reconocemos que está ungido que nos dé de su espíritu. ¿Entendemos nosotros lo que estamos pidiendo?
La palabra espíritu es intención; puede ser sentir, propósito, carga, etc.
Y Jehová descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron.
— Números 11:25
Se trataba de una capacidad necesaria que solo viene de Dios y que estaba en la vida de Moisés, el cual los 70 fueron capacitados para ayudarlo. Hay algo interesante y es que cuando se puso sobre ellos ese espíritu, profetizaron y no cesaron. En este caso, ¿quién es el que capacita para la obra? Es el ruah de Dios. La capacidad de Moisés no era meramente humana, era el Espíritu de Dios en él y, como los 70 servirían para livianar las cargas de Moisés, Dios los capacitó a ellos con el Espíritu que estaba en Moisés. Dado que no son muchos espíritus, ni se dividen en fragmentos, tampoco es que Moisés se quedó sin espíritu. En cambio, es el Espíritu de Dios quien lo capacita para la labor de Dios.
Lo que sí podemos recibir
Hasta este momento podemos decir que no se trata de algo que Moisés otorga, sino de algo que se encuentra bajo el control y el poder de Dios. De Kathryn Kuhlman y Yiye Ávila, lo único que podemos recibir de ellos son sus enseñanzas, la vida ejemplar de oración y de comunión con el Espíritu Santo que ellos vivieron, pero no los recibimos a ellos como si fueran una divinidad espiritual. Podemos creer y anhelar por un ministerio como ellos lo tuvieron, lleno de gloria, lleno de poder, de cosas muy sobrenaturales, pero eso de recibir el espíritu de ellos es algo muy cuestionable.
Se puede orar: Señor, úsame como tú usaste a aquellos hombres que quedaron para la historia de fe; úsame como a Kathryn Kuhlman, como a Yiye Ávila, como a otros que aún están vivos y que por medio del Espíritu Santo obran de una manera poderosa. No oramos por el espíritu humano, oramos por la capacidad que da el Espíritu Santo.
Es fácil pensar en transferencia de unción o gracia sin una búsqueda genuina de Dios. Es mejor desear vivir una vida de búsqueda de amor con Dios y su santo Espíritu antes que pretender tener lo que ellos tuvieron de forma mágica. Cada hombre de Dios tiene mucho que dar según la guía de Dios, pero no es recibir su espíritu.
Pedro y el Espíritu Santo
Si Pedro hubiese dicho: «Te doy de mi espíritu». No iba a ser correcto. Pero él sabía lo que tenía, conocía al Espíritu Santo.
Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
— Hechos 3:6
No fue el espíritu de Pedro; en un canto decimos que no fue la sombra; era porque Pedro tenía el Espíritu Santo. Pedro ministró su don, su gracia, en la presencia de Dios.
¿Qué usted entendió de esto? ¿Cuál es su opinión?